How do you Phil?? Escribí en mi Facebook la misma noche que el zurdo de oro se ganaba otra chaqueta verde para su ya apretado armario. A la mañana siguiente, un gran amigo mío y periodista me comentó que si podía utilizar “mi How do you Phil?”, pues ya ves, además de que era para un amigo, el ser periodista es mi profesión frustrada así que encantado de ayudar, igual que cuando mis amigos de dobleBOGEY.es me dejan su espacio para decir cuatro ideas que se me han pasado por la cabeza.
Pero vamos al lío, que lo hay. Ganó Mickelson, la antítesis de Tiger. Sí, lo he dicho, la antítesis por completo. Y, si no me creen, lean:
Uno es diestro y el otro zurdo (hasta aquí bastante obvio)
Uno es negro y el otro blanco (muy agudo)
Uno es el número 1 y el otro es el número 2.
Uno aterroriza a sus rivales antes de salir al tee del 1 y el otro machaca en el campo a sus “compañeros” gracias a recuperaciones increíbles.
Pero donde más diferencia hay, sin duda alguna, es en sus personas. Olvidándonos ya de cómo juegan al golf, ya que los dos son grandísimos golfistas, por no decir que Tiger es el número 1 de la historia y Phil estará en breve entre los cinco mejores, si no lo es ya. Las diferencias van mucho más allá.
Uno engancha al público por su forma de ser, cercano, amistoso y hasta con un toque humano, saludando cien veces por hoyo a la grada y hasta regalando “give me five” por doquier. El otro encandila a la grada por ser el mejor de la historia y por sus golpes imposibles (todavía recuerdo ese chip en el hoyo 16 de Augusta donde Nike se vio cayendo poco a poco dentro del hoyo).
Algunos dirán que es demagogo decir esto después del “escándalo Woods”, pero es lo que hay, el hombre es preso de sus actos y ahora toca hablar de esto, de los actos de cada uno de estos fenómenos.
Para mí, Phil ganó el Masters porque para él lo mejor no era ganar este torneo, de hecho diría que lo mejor para él de jugar el Masters comenzó cuando Phil llegaba al green del 18, donde lo más importante del mundo no era meter ese putt, para él lo más importante estaba a 30 metros de su bola, se llamaba Amy y allí estaba, esperándole, como un día más en sus vidas, porque para ellos eso es lo importante, tener un día más en sus vidas para poder pasarlo juntos y disfrutar el uno del otro, no una chaqueta más o menos.
Sin embargo, ¿quién estaba esperando a Tiger? Hay cosas más importantes en la vida que ganar, porque todos sabemos que no siempre se gana en esta vida
A todas las víctimas de Cáncer
Jorge Bartolomé
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