Lo ha dicho Mararadona, el más grande, el que hacia trampas metiendo goles con la mano, el que besaba el culo a Fidel, el que engaño a los niños invitándoles a comer hamburguesas mientras él se las metía por la nariz.
No soy un puto periodista, no tengo inteligencia ni voluntad para serlo, pero llevo 30 años como propietario, editor, o director de una docena de cabeceras de distintos sectores. He hecho radio, prensa escrita, televisión y prensa digital, por lo tanto no me muevo en un entorno ajeno. Pero también he sido deportista profesional, en disciplinas en las que te juegas la vida sin que por ello deje de tener el respeto necesario y obligado a los que su mayor fallo es tirar una bola al agua o errar un penalti.
He visto hombres con el miedo en la cara cuando tenían que afrontar la recta de Les Hunadiers (24 horas de Le Mans) por la noche a 420 kilómetros por hora o cuando tienen que disputarle una frenada a Valentino Rossi. Es decir, tengo la edad y experiencia suficiente como para no tener que allanarme ante las ofensas de quienes siempre pretenden silenciar sus fiascos matando al mensajero.
Dieguito Maradona es el abanderado de este despreciable corralito que solo quiere periodistas que digan lo que ellos quieren escuchar. Yo le admiraba hasta que empezó a disparar, literal, a los periodistas, como admiraba a Nelsinho Piquet hasta que se estrelló voluntariamente contra un muro vulnerando cualquier atisbo de dignidad deportiva y personal; también a Felipe Massa hasta que se nombra justiciero y pone en entredicho la credibilidad de Fernando Alonso, que será su jefe en Ferrari, su jefe no por ubicación en el staff de la marca sino porque es mucho mas rápido. Tampoco Alonso es precisamente un paradigma de educación y agradecimiento a quienes le ayudaron en su carrera, aunque a él se le hayan orrado de la memoria, pero el asturiano, español, es uno de los mejores pilotos de la Historia y alguna pasada de frenada se le puede tolerar.
Quizás se refiera Maradona a esos putos periodistas que aligeran su pluma o su palabra y no son capaces de relatar un mal golpe de golf, nunca dicen “ha dado un mal golpe”, disimulan con cosas parecidas a: No ha hecho una lectura correcta... ha calculado mal la distancia... ha hecho bueno el error... el palo...el viento, que no, que no es así, que si con un palo corto se van 30 metros a la derecha del objetivo han dado un pésimo golpe propio de los peores aficionados.
Si Lorenzo se equivoca medio metro en una trazada se cae de la moto y se va contra el muro y todos, la prensa y él mismo, admiten sin ningún pudor que se ha equivocado, no pasa nada. Si Raúl falla un penalti decisivo, ha fallado un penalti, ha fastidiado la ilusión de un equipo o de un país. No hablamos de presión, de cansancio, del viento o del portero..ha fallado y estará en las portadas por fallar y no pasa nada. Gana mil millones, tira cien penaltis cada día, pero ha fallado. Todos, el deportista y el periodista lo asumen y a por otra. Pero Maradona no, Dieguito dice en voz alta que “la chupen los periodistas”, los mismos que magnificaron sus contados aciertos y minimizaron su amoralidad personal. Lo mismo que reclaman algunos deportistas, golfistas profesionales entre ellos, a los putos periodistas.
Como mi grupo de fieles insultadores y gurús de la nada, no doy sus nombres para no dejar en evidencia su mediocridad, continuaran con la eterna letanía de: Este no tiene ni idea, tal profesional es un señor, tiene que besar por donde pisa, tenemos nuestra hoja de ruta..lo de siempre, les repito lo mismo una vez más. No opino, solo les cuento los golpes para entretenerme, porque a este puto aspirante a periodista siempre le quedan los Gasol y los Nadal, los Jorge Lorenzo y por supuesto muchos golfistas para contar sus gestas deportivas, no las empresariales ni las académicas, esas que las busquen en el Financial Times o en los Nóbel.
Pepe Martínez, editor de ¿Quién es Quién? en el golf español y de Motorgolfyviajes.com
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