Imagino que ya casi se habían olvidado ustedes del conflicto que enfrenta a la Asociación de Profesionales con sus propios asociados. Imagino que ya no se acordarán por que algunos profesionales metidos a líderes de opinión (o al menos así se definen en su propia publicidad), les habían contado que aquí no pasaba nada y que desde este periódico, solo estábamos haciendo daño al golf haciendo público los desmanes de su asociación. Al tiempo, algunos de sus miembros mostraban las razones del plante a golpes de insultos y descalificaciones. Imagino que, entre tanto ustedes habrán seguido con sus vidas y no habrán reparado en que todo esto había llegado a manos de la Justicia.
Pues bien, mientras Carlos Roca, presidente de la Asociación, perdía el tiempo en intentar conseguir que algún torneo serio pasase por el aro de sus pretensiones, y persiguiendo que esa ‘pool’ que pretende colar como circuito, satisfaga las necesidades de sus seguidores; los profesionales afectados por sus desmanes solicitaban amparo a los Tribunales y estos, como no podía ser de otra manera, han otorgado medidas cautelares para proteger a los jugadores que habían sido expedientados por no someterse a los caprichos de una junta directiva que actuando por puros intereses personales, les quería imponer donde podían, o no, ejercer su profesión.
La verdad, es que si Roca montase un circo les crecerían los enanos. Desde el minuto uno anda trastabillándose con su propia “hoja de ruta.” Lejos de conseguir hundir a Matchgolf, o mejor dicho a Javier Gervás, resulta que le ha regalado el apoyo de sus patrocinadores, de las instituciones y además, han logrado internacionalizar el Peugeot Loewe Tour que, unido al Alps Tour, está llamado a convertirse en referencia para los jóvenes golfistas europeos.
Poco después llegaría el asalto a las Territoriales. ¿De verdad pensaban que las Federaciones iban a ceder al chantaje? El primer varapalo se lo daría la madrileña anunciando que su Campeonato, sería puntuable para el Peugeot Loewe Tour. Lo mismo ocurrió, hace unos días, con la Andaluza que con muy buen criterio decidió no aceptar los tres puntos a los que habían rebajado sus doce exigencias y el martes anunciaba que el Campeonato de Andalucía de Profesionales será puntuable para el circuito que dirige Gervás en una nueva demostración de que nadie tiene interés alguno en unir su nombre al de una PGA denostada y caciquil.
Y si todo esto no fuera poco, ahora llega la Juez titular del Juzgado de Primera Instancia de Madrid y obliga a la PGA de España, o mejor dicho a quienes la dirigen, a la suspensión de cualquier medida disciplinaria en contra de quienes decidieron ejercer su derecho al trabajo. Además, la Magistrada obliga a la PGA a admitir en sus torneos a aquellos a los que les había excluido de ellos por no aceptar las directrices de la junta directiva.
Precisamente, hace unos días, un miembro cercano a la presidencia -aunque esta le tenga en poca consideración- hacía un análisis al que tuvo acceso el que suscribe –a veces los emails llegan a extraños destinatarios, como si los mándara el diablo-, y en el que explicaba a Roca la situación. Una situación desesperada a juzgar por las disparatadas cantidades que llevan gastadas en la infructuosa gestión de la actual junta. Unas cantidades que, actualizadas a fecha de hoy, deberían de presentar a sus asociados para que estos puedan juzgar con objetividad en manos de quien se encuentra su futuro.
En esa misiva, ya se conminaba a Roca a amainar sus relaciones con las instituciones y a no seguir con las sanciones. Pero claro, hay que morir matando y ese mismo día se sancionaba a Carlos Balmaseda que defendía título en el Peugeot Loewe Tour de Club de Campo Villa de Madrid.
Para colmo, y siguiendo este análisis del directivo, con su auto la Juez convierte en acreedores a todos los jugadores profesionales de España. ¿Se imaginan el dineral que les van a reclamar todos sus asociados por lucro cesante? Y digo bien, por que gracias al amparo judicial, ahora todos, incluidos los que comulgando con ruedas de molino siguieron las consignas de la PGA de España y dejaron de tener la opción de ganar dinero en aquellos torneos proscritos para la junta directiva, se han convertido en afectados y por ende, con suficiente derecho para reclamar lo que es suyo.
Entre tanto, alejados de cualquier realidad, en la sede de Capitán Haya se diseña una estrategia para convencer al Secretario de Estado para el Deporte de que les apoye en su lucha, através de una reunión a la que asistirá una nueva comisión formada por algunos de nuestros jugadores más afamados. Me pregunto si el Sr. Lissavetzky va a verse involucrado políticamente en un conflicto al que los Tribunales ya han quitado la razón.
Por si acaso, en el seno de la Asociación se sueña con convertirse en una especie de SGAE que exigirá a la Federación Española un impuesto revolucionario por cada licencia federativa. ¿Se imaginan ustedes pagando, por ejemplo, dos euros por que se supone que obtuvo la licencia gracias a un profesional?, lo siento por la Española pero las bajas se van a contar por miles. En fin, que como ven, el sueño de la razón produce monstruos en una PGA de España herida de muerte, con tal boquete en su línea de flotación que la única posibilidad de achicar agua es quitar el lastre.
Por tanto, aproveche el momento y bájese, señor Roca, deje que la nave se reflote y de paso, hágase un favor a usted mismo. Utilice el día de hoy para la reflexión, demuestre que es el tipo inteligente que suponíamos al principio de su mandato y presente su dimisión. La historia del golf sabrá agradecérselo ignorándole; evitando nombrarle como aquel que esquilmó la PGA de España, como aquel que destruyó cuanto crearon sus antecesores, como aquel que provocó el desencuentro entre sus asociados para satisfacer sus propios intereses.
Javier Jiménez