El US Open del 2009 no se recordará por el gran juego desplegado en la última vuelta jugada por la partida estelar, es decir, por Ricky Barnes y Lucas Glover, a la postre ganador y subcampeón de uno de los majors más extraños de la última década. Más bien, pasará a la historia como el US Oopen de las lluvias, de los parones, de la emotividad y ganas de ganar de Phil Mickelson, de que Tiger no lo ganara, pero sobre todo porque volvió a verse a uno de los mejores jugadores del mundo después de casi siete años desaparecido del combate golfístico. Sí amigos, volvió David Duval y, en mi humilde opinión, es para quedarse en la cima del golf mundial, lugar que le corresponde y del que jamás debió salir.
Si tenemos en cuenta el crecimiento de jugadores de golf en España en los últimos años, debemos ser conscientes de que la gran mayoría de golfistas actuales no conoce o no sabe quién es David Duval, de hecho el otro día jugué un Pro Am y mi partida de amateurs me preguntaron por él, cuando les contesté acerca de este emblemático jugador se quedaron boquiabiertos y creo que se pensaron que les estaba vacilando, ¿este tío ha sido número 1 del mundo? Y Tiger, ¿todavía no era profesional? Señora, Tiger estaba el número 2. Yo estoy convencido que le buscaron por Internet al llegar a casa y verían que este rubio con perilla y gafas de sol ha sido uno de los mejores jugadores del mundo de los últimos veinte años.
David Duval, nacido en 1971 en Jacksonville, Florida, hijo de Bob Duval, también profesional y ganador del PGA Tour, siendo amateur ya demostró que tenía un lugar en el espacio reservado a las estrellas porque lo ganó casi todo lo habido y por haber. Una vez pasado al profesionalismo, entre sus logros más destacados está el ganar un British Open en el año 2001, obtener más de diez top tens en los Grandes entre los años 1998 y 2002 (un número más que importante dado que se jugaron 20 grandes entre esos cinco años). Si a esto le añadimos 13 victorias durante ese periodo y líder de ganancias del PGA Tour en el año 1998, nos encontramos ante un jugador de una calidad y hambre de victoria difíciles de encontrar hoy en día.
Durante este US Open todo el mundo estaba esperando a que pinchase y su falta de competición le pasase factura, día tras día contaban las horas que faltaban para sus desastre…, pero no se dan cuenta de que Duval ha vuelto para quedarse, no se dan cuenta de que jugó las previas en pantalones cortos y casi las gana (como si la cosa no fuese con él). Ha cogido más de 15 kilos y tiene los antebrazos como Popeye, pero da igual porque él quiere quedarse, y cuando eres el mejor sales al campo a ganar, con tu swing emblemático de siempre que tantos niños hemos intentado imitar, con ese grip y ese desgiro que hacen tambalearse los cimientos de la enseñanza mundial, con esa perilla y esa mirada de “tigre” escondida detrás de sus gafas Oakley de dimensiones estratosféricas, y además, algo digno de destacar, es una persona de las más queridas entre sus compañeros, incluido Tiger. Por algo será porque ya sabemos todos que el Tigre no se prodiga en tener amigos entre sus rivales directos.
Jugó en Bethpage como si se tratase del jardín de su casa, fue el jugador del torneo que más birdies hizo (19), muy lejos quedan Tiger, Ross Fisher y Ricky Barnes que no llegaron a los 14 y Lucas Glover se marcó 16, que fue el más cercano a DD, como le llaman sus amigos. La vida ha sido injusta con él y lo volvió a ser en este US, la bola clavada en el hoyo 3, contratalud y sin opciones le costaron un triplebogey excesivamente caro en la última vuelta de un Major. La gente decía que ya se iba a caer, pero no lo hizo y, al hoyo siguiente, sin hacer ni un mal gesto, hizo birdie para recuperar. Su final de vuelta fue emocionante para el público y los que lo admiramos, excepto para él porque él sabe que está en el campo para hacer birdie tras birdie. Es capaz de no hacer birdie al par 5 del 13 y marcarse tirazo tras tirazo para hacer tres birdies seguidos en los hoyos 14, 15 y 16, ahí demostró que ha vuelto para quedarse. El bogey del 17 fue por un claro error de palo, los que ansiábamos que ganase, cuando vimos que cogió el hierro 5 igual que Mickelson lo había hecho minutos antes para quedarse corto, sabíamos que o la destrozaba o se quedaba corto, pero demostró que nunca se arruga y nunca lo hará, dado que teniendo un putt de dos metros cuesta abajo la tiró a tablero, como los grandes que nunca se arrugan, fuerte y al centro, sin miedo, como es él. Lástima la corbata que le costó muy cara, pero él es así, frío y ganador, no lo iba a tirar a caer en la última vuelta, eso no es para Duval.
El golf mundial, tan necesitado de un contrincante digno del Tigre, estaba esperando a gente como DD, capaz de hacer un segundo puesto en el US Open viniendo de jugar las previas, capaz de hacer 59 golpes en el Bob Hope Classic para ganar, capaz de quitarle el cetro mundial al mejor deportista de todos los tiempos…. Y es que ha vuelto, ha vuelto para quedarse, y la respuesta de porque ha vuelto es la misma por la que se marchó, por amor y orgullo propio, el mismo que le hizo retirarse cuando lo dejó todo por su familia y se dedicaba solamente a jugar los torneos haciendo 80, 80 en las dos primeras rondas de cada Grande…. Ahora vuelve porque su hijo de cinco años le dijo que no se creía que hubiese sido número uno del mundo y que nunca le había visto jugar al golf por la tele, que para él el mejor era el Tigre.
Tranquilo chico, que ahora vas a ver de lo que es tu padre capaz de hacer, él y todos los que no habéis tenido la oportunidad de verle en sus buenos años, porque David Duval ha vuelto a la élite del golf mundial, y es para quedarse.
Jorge Bartolomé es golfista profesional y dirige Golf and Sports Consulting
| Comentarios |
|
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios! Por favor, registrese en la parte superior de la pagina
Powered by !JoomlaComment 3.26






