
Llega el Open de España. Una cita histórica y en la que la Real Federación Española de Golf se vuelca, más aún hay que agradecer el esfuerzo realizado en esta edición dadas las complejas circunstancias económicas que todos atravesamos. Por tanto que a estas alturas de la película un torneo, en el viejo continente, reparta dos millones de euros en premios es, sin peloteo a nadie, para tenerlo en cuenta. El lugar elegido, Girona junto a Barcelona y su entorno que llevan varias semanas en el primer plano deportivo mundial (Conde de Godo, automovilismo, o el propio Barça) recuerdan, salvando las distancias, la actividad frenética del 92. Parece además que los astros, la tarea de despachos y organización, han dado sus frutos.