
A menudo, cuando las personas enredan a las instituciones, las primeras dejan de percibir la realidad para instalarse en una espiral de desencuentros con propios y extraños. Ahora, el problema ya no es solo Matchgolf, ni los advenedizos jugadores que no siguen las consignas de la junta directiva de la PGAe, ni tan siquiera la prensa. Ahora la dirección de la asociación de jugadores ha encontrado un nuevo frente, ni más ni menos que la Real Federación Española de Golf. Pero cuidado, por que cuando se tiran piedras hacia arriba, lo más seguro es que el propio lanzador salga descalabrado.




