
Me cuenta un amigo que aprovechando el puente a participado en un torneo patrocinado por una conocida tarjeta de crédito, donde lejos de disfrutar de una mañana de golf junto al Mediterráneo, tuvo que dedicarse a vigilar a sus compañeros de partida que andaban afanados en conseguir, a fuerza de descontarse golpes, el bonito viaje para dos con que se obsequiaba al campeón. Y es que desde que los premios de los torneos sociales han pasado de la típica placa a los bonos de viaje a lugares supuestamente paradisíacos, además de otros jugosos premios, los domingo, como caracoles tras la lluvia, los tramposos afloran en los clubes.



Carlos Roca, presidente de la PGA de España compareció, por primera vez desde el inicio del conflicto, ayer ante la prensa en una conferencia en la que, después de 90 minutos, no consiguió trasmitir nada. Roca explicó que el motivo de su comparecencia era aclarar el por qué se había llegado a este conflicto que está hiriendo de muerte al Peugeot Loewe Tour, pero no consiguió alejarse de la sensación, cada vez más generalizada, de que está envuelto en un asunto personal del que no es capaz de salir.






