Pablo Martín Benavides ya está en casa tras la experiencia de Mayakoba, en Cancún, donde apenas ha tenido opciones, aunque sí ha podido disfrutar del paradisíaco campo y del excelente torneo que cada año organiza el empresario español, Juan Miguel Villar Mir.
El malacitano ha vivido un inicio de temporada muy ajetreado, en lo deportivo sencillamente espectacular y corroborando el buen trabajo de los últimos meses de 2009 -desde la mitad del año- con la victoria en Sudáfrica, pero en lo personal con un mazazo enorme como fue la muerte de su padre. Reapareció en la gira del desierto y, lógicamente, acusó el golpe. Poco a poco, y pese a su juventud aunque con importantes dosis de madurez, intenta recuperar cierta normalidad.
Recién llegado de Cancún nos atiende, una vez más, y se lo agradecemos. Se ha borrado del torneo de Malasya de la próxima semana y aún no sabe si acudirá a Marruecos o esperará al Open de Andalucía, que éste año además se juega en su casa, en el parador de Málaga. "Aún no lo tengo decidido pero siento que unas semanas fuera del golf me vendrán bien", esperemos que así sea, ya que se lo merece. Hay una reflexión del jugador que nos hace ser optimistas, "creo que lo más complicado ha pasado ya y lo único que me falta es orden, tanto en el campo como fuera de él". Aquí sabemos que el talento siempre lo ha tenido y ahora además acompañado de victorias tras críticas, también se las hemos hecho en dobleBOGEY, aunque ahora hay que apoyarle.
Martín tiene en mente, dentro de todo lo que le ha ocurrido, una sensación que deseamos se haga realidad "espero que estar un mes fuera de competición me sirva para afrontar los torneos importantes de la primavera y ordenar el resto del año", y es que, sentencia, "sería una pena no aprovechar el buen comienzo de la temporada", eso no ocurrirá, ya que a su buen hacer se sumará la ayuda que le llegará de su padre. Ánimo Pablo.
Alberto Espinosa