22 años en el Tour, 187 top ten y más de 22 millones de euros en premios a lo largo de 500 torneos, conforman la dilatada carrera profesional del escocés Colin Montgomerie que ayer celebró su particular quinto centenario instalándose en el segundo puesto de la clasificación del Open de Andalucía. A Montgomerie, que en estos días recibe numerosas muestras de afecto de los compañeros que se unen a la celebración, lo que más motiva son, sin dusa, los 67 golpes con los que ha saldado su primera vuelta sobre el Real Club de Golf de Sevilla apoyado por la incorporación a su bolsa de un belly putter con el que ha conseguido completar el recorrido usándolo tan solo en 26 ocasiones.
“He vuelto a usar el belly putter desde Dubai y pateo mucho mejor. Hoy, el último putt en el hoyo 9 era muy, muy complicado y casi entró por que lo tiré muy bien. La respuesta es este palo, he intentado no utilizarlo, pero me he dado cuenta de que debo hacerlo.”
Montgomerie que compartió partido con el anfitrión, Miguel Ángel Jiménez, y el danés Seren Kjeldsen, reconoce que no ha dejado de pensar en la capitanía de la Ryder “ni un solo minuto desde que me la ofrecieron”. Sin embargo, a sus 45 años mantiene un talante altamente competitivo que le tiene muy preocupado con su actual posición en el ranking mundial. “Mi objetivo esta temporada en meterme entre los 50 primeros, soy el 130 y eso no vale nada.” Si logra cumplir con el objetivo de escalar esos 80 puestos, ‘Monty’, volvería a jugar las series mundiales y el Master. “Para mi es un esfuerzo ver esos torneos en televisión en lugar de estar allí jugándolos”, se lamenta el escocés.
Parrón, el mejor español
Un fallido putt para birdie en el 18 ha dado al traste con las ilusiones del almeriense de liderar la primera jornada del abierto andaluz. Parrón que jugaba en el último partido de una maratoniana jornada, no se encogió ante los grandes para volver a demostrar que está perfectamente capacitado para enfrentarse a los mejores de Europa al presentar una tarjeta en la que había anotado un eagle, cinco birdies y dos bogeys para 67 golpes, 5 bajo par: “Las cosas han ido fluyendo, he empezado con bogey en el hoyo tres tirando bien, pero he jugado muy concentrado, con mucha cabeza en cada golpe y respetando al campo que tiene un rough muy duro y hay que saber aceptarlo. He jugado muy bien y he conseguido disfrutar de mi mejor golf. Ha sido una larga espera para volver a sentir las sensaciones de hace tres años, y a ver si consigo mantenerlas y demostrar de lo que soy capaz. Juego por invitación de Miguel Ángel Jiménez, que me dijo “¡aprieta los machos!”, y eso he hecho, estoy muy contento”.
A un golpe del almeriense, marcha el madrileño Gonzalo Fernández-Castaño quien, hace dos años, conoció a que sabe liderar este torneo en el que se mantuvo al frente durante tres días, hasta que el inglés Westwood le despertó del sueño. En esta ocasión, liberado de sus obligaciones como organizador, el de Puerta de Hierro espera centrarse en un torneo que le hace especial “ilusión jugar bien”, lo que ha dejado claro al resolver su vuelta con 68 golpes, cuatro bajo par, que le sitúan tan solo dos golpes del líder, el escocés Chris Doak.
Redacción
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