El Shell Houston Open que se disputa esta semana en la ciudad de los cohetes, sirve de antesala al Masters de Augusta. En el estado de Texas habrá dos españoles que acuden con la intención de prepararse para el trofeo de la chaqueta verde, la prenda sagrada del golf a la que aspira, una vez más, Sergio García. Junto al de Borriol estará Álvaro Quirós. Tras recargar pilas en su casa voló, nuevamente a Estados Unidos, para iniciar la experiencia más excitante de su, por ahora, corta pero exitosa carrera. “Aquí vengo a prepararme”, y en el Augusta Nacional “intentaré dar lo mejor, es algo maravilloso”, dice el de Guadiaro al que, obviamente, el campo le viene bien, pero la inexperiencia en este tipo de citas provoca que su rendimiento sea una incógnita. Los expertos salen al paso y lanzan rápidamente el mensaje claro de “jugará muchos Masters”, ojalá sea así. Antes tiene este torneo en el que además le toca madrugar. Sale en el primer grupo junto a Fredrik Jacobson, aquel sueco que ganó el Volvo Masters en Valderrama en el 2003, y el británico Owen. Más suerte tuvo García, obviamente, ubicado a la una de la tarde en grupo estelar. Stenson y Singh le acompañarán en una competición donde faltan pocos de los que desafiarán la próxima semana al Amen Corner.
El torneo reparte más de cinco millones de dólares en premios y 500 puntos para la Fedex Cup, aunque ahora lo que preocupa a la mayoría, entre ellos García y Quirós, es buscar la puesta a punto para lo que llega, nada menos que el primer ‘Major’ del año. España jugará tres cartas, una la experiencia, Miguel Ángel Jiménez, otras la esperanza que esta vez, según dijo Gonzalo Fernández Castaño en Sevilla, será la buena –leasé Sergio García, y otra la improvisación y el descaro, el del sombrero, una incógnita que se desvelará a partir del jueves, antes Houston, donde esperamos no existan llamadas con problemas.
Alberto Espinosa
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