El Doral puso colofón al CA Championship con el triunfo de Phil Mickelson pero el espectacular recorrido puede quedar en la historia como el campo en el que Álvaro Quirós se presentó ante la sociedad americana. El joven español tiene tanta ambición que tras la última vuelta se marchó insatisfecho tras codearse con la élite. Hace una semana más de uno lo habría firmado, no él que siempre humilde, alude a “esto es golf y todo puede pasar”, por ello tras lo del sábado, cuando ya dejó claro que “no ganaré” se sentía con opciones de tener un mejor final y buscar el top five. Lo peor es que su jornada compartida con Furyk, espectacular el poco ortodoxo americano que acabó tercero con -16, no fue ni mucho menos la mejor de las posibles.
Al margen de esto el torneo lo ganó Butch Harmon, pues sus dos pupilos, Mickelson y el joven Nick Watney mantuvieron una preciosa pugna, con golpes geniales, como el birdie del californiano en el 9 tras la cámara de televisión o el eagle del 10. Por su parte el zurdo comenzó con dos birdies, tras acudir al hospital en la noche del sábado para reanimarse tras una deshidratación, pero también tuvo algún problema a lo largo de la jornada. Al final el título cayó de su lado más por experiencia que por otra cosa, aunque sufrió con un Watney muy atrevido pero que no encontró la mayor de las recompensas, y el 1,4 millones de dólares fue para el otrora número dos mundial, puesto al que ahora aspira también. El último putt del 18 fue una lástima pero al final la alegría fue para su compañero de viaje en los últimos días.
Volviendo a Quirós resaltar que comenzó el día con un birdie, se ponía con -12, que hacía presagiar lo mejor. Pero el bogey al dos supuso el aviso de un día complejo y nada fácil. Fue salvando pares pero acabó la primera parte con uno sobre el par. Evidentemente no es lo mejor para un domingo cuando además en el campo está lo más granado del circuito mundial. Dicho esto, el pegador, asombrosas sus salidas entre ellas la del temible 18, se agarró al campo y no cedió pese a que nunca se encontró cómodo. Iba sacando algún birdie, pero también apareció el bogey, aún así fue salvando el par, y en el Leaderboard siempre estaba en el top ten, entre el grupo del -11, muy concurrido y entre ellos el número mundial, Tiger Woods, que fue de menos a más durante el torneo. Lamentablemente el de Guadiaro, tras la referida gran salida en el hoyo más temido, no pudo evitar un bogey que le sacó de estos puestos y completó su única vuelta por encima del 72 del Blue Monster.
Pese a ello el de Callaway fue, de largo, el mejor español (-10) en esta semana en la que Sergio García calificó su juego de “locura”. Acabó con -6 muy lejos de la cabeza. Peor le fueron las cosas a Miguel Ángel Jiménez que se había mantenido con solidez durante dos días y medio, pero el final del sábado y la última vuelta (78) le condenaron a un +7 total. Apenas comentario merece lo que vivió Pablo Larrazábal que no encontró nunca, su juego. Fue último con +11, excepción hecha de Aaron Baddeley quién se autodescalificó el sábado. Más allá de la victoria americana, lo que debe sacar Álvaro, aunque estaba contrariado porque sabe de su potencial, es un aprendizaje espectacular, de hecho ayer tuvo ocasión de comprobar, in situ, el recital de un clásico del PGA Tour como es Furyk, seguro que tomó buena nota. De momento ha logrado llamar la atención, al menos en determinados instantes, del gran público, habrá más, seguro.
Alberto Espinosa
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