El pasado otoño, el danés Soren Kjeldsen descubrió que el embrujo andaluz se encontraba sobre las calles de Valderrama. Allí, el famoso duende le enseñó el camino para entrar en la historia como último ganador del Volvo Masters. Por eso, no es de extrañar que cuando Miguel Ángel Jiménez le propuso participar en la edición hispalense del Abierto de Andalucía, este ‘gran danés’ de reducida estatura, no se lo pensara dos veces y se plantase de un salto en el campo de Alcalá de Guadaíra en busca de ese color especial que tiene la primavera sevillana aunque, a decir verdad, el gris predominante no hacía justicia al magnífico recorrido del Real Club de Golf.
Dicho y hecho. Cinco meses después, un cambio horario y varias ‘tapas’ por lo más granado de la gastronomía de la capital de Guadalquivir y allí estaba otra vez el duende, alejándole del endemoniado rough para que hiciese menos golpes que nadie y así, ratificar que lo del Soren y Andalucía es un matrimonio muy bien avenido.
Pero como en toda pareja hay momentos de tensión y el triunfo no iba a resultarle del todo fácil al nuevo campeón. A pesar del espectacular 62 del sábado, record del campo incluido, varios jugadores le andaban a la zaga y, aunque algunos como Carlos del Moral pronto se quedaron en el camino, el escocés David Drysdale no estaba dispuesto a regalarle el título y convirtió la jornada en un apasionante duelo que no vería desequilibrada la balanza hasta el par 3 del hoyo17, en el que falló Drysdale mientras que Kjeldsen logró hacer birdie para afrontar el último hoyo con dos golpes de ventaja. El escocés no se repuso del tropiezo y en el 18 se fue a bunker de salida y al agua con el segundo golpe, finalizando el torneo con un doble bogey. A Kjeldsen le bastó un bogey para amarrar su tercera victoria en el Circuito Europeo. “Ha sido uno de esos días difíciles de verdad, he jugado muy presionado y sabía que tenía que meter buenos putts para ganar el torneo. El momento clave ha sido el putt del 16 para salvar el par y el birdie del 17, los dos desde unos ocho metros, a partir de ahí lo he visto más claro y he jugado un poco más tranquilo”.
Una tranquilidad que le llevó al Top 10 en el CA Championship y que hace que ni pestañé cuando explica que el propio Nick Faldo le llamó para decirle que no contaba con él para la Ryder Cup. Con sus nuevas credenciales, probablemente la próxima llamada que le haga un capitán será para garantizarle una plaza en Gales.
Javier Jiménez
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